Los medicamentos para adelgazar cobraron relevancia en la última década. Utilizados bajo seguimiento e indicación médica, lograron dar resultados favorables, sobre todo en los casos en que la dieta y el ejercicio no resultaron suficientes para perder peso. Un grupo de investigadores estudió el pos-tratamiento y analizó cuánto peso se pierde realmente y cómo reacciona el cuerpo un año después de abandonarlo.

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“El tratamiento con medicamentos como Ozempic requiere un compromiso de por vida, ya que a menudo la interrupción de la medicación conduce a la recuperación de peso”, señala un artículo publicado por el Centro para Cirugía Metabólica y de Obesidad de la Universidad de Columbia.

Este tipo de medicamentos, entre los que también se encuentra Wegovy, funcionan ayudando al páncreas a producir más insulina cuando el nivel de azúcar en sangre está elevado; ayudan a prevenir que el hígado produzca y libere demasiada azúcar; y reducen la velocidad con la que los alimentos salen del estómago, produciendo sensación de saciedad.

Ozempic: luego del tratamiento para adelgazar

Estudiantes del Trinity College de la Universidad de Cambridge investigaron qué impacto puede tener la suspensión del tratamiento con estos medicamentos. En una comparación de 48 estudios, el grupo eligió seis investigaciones que dieron seguimiento de hasta 52 semanas a los pacientes bajo tratamiento. Se estimó que, al año de suspender la medicación, las personas habían recuperado un 60% de su peso original.

Para la semana 60, la recuperación de peso demostró empezar a estabilizarse y a mostrar hasta un 75% de recuperación. Así, se determinó que realmente se conserva solo un 25% del resultado logrado en principio. Pero cabe destacar que estos medicamentos prometen ayudar a bajar entre un 15 y un 20%, lo que significa que la reducción de peso sostenida es de alrededor del 5% si se deja el tratamiento.

Para Brajan Budini, estudiante de medicina de la Universidad de Cambridge, dejar de tomar Ozempic o Wegovy es equivalente a “quitar el pie del freno”. Se refiere a que, con la suspensión del tratamiento, se pone fin también a la disminución de la sensación de hambre que ayudan a producir estos productos médicos.

Lo cierto es que la medicación no debería actuar por sí sola en un tratamiento para adelgazar, sino que debería acompañarse con un cambio en los hábitos de la persona. Esto es, tener una alimentación más sana y consciente y llevar un estilo de vida saludable. Si estos hábitos se mantienen incluso luego de la suspensión del tratamiento, los pacientes pueden recuperar menos peso del indicado.